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RESULTADOS DE LA BUSQUEDA
TEORÍA DEL CASO Y GESTIÓN DEL CASO TÉCNICAS DE LITIGIO PARA DEFENSORES Y ASESORES JURÍDICOS
  • José Daniel Hidalgo Murillo
Al analizar la teoría del caso y las técnicas de litigio me parece preocupante una propuesta acrítica al modelo sajón. Puedo asegurar que el fracaso del modelo acusatorio para México está en utilizar técnicas de litigio que tratan al Juez y al Tribunal como si fuera un jurado. Sin embargo, preferimos aprender y enseñar éstas que las que se requieren para comprender la audiencia de control de la detención y la de vinculación a proceso, de especial importancia en nuestro medio. La teoría del caso no nació en el modelo sajón como un método de estudio del caso; un organizador del estudio de los expedientes y/o de los registros de la investigación; un modelo para desglosar hipótesis fácticas, jurídicas y probatorias; la forma de encontrar en los papeles la realidad del tipo penal sino, como una “historia”. La teoría del caso norteamericana sí es una historia, una versión de los hechos, es la exposición que hacen las partes del proceso penal a un gran jurado. Por eso se han confundido la mayoría de los juristas latinoamericanos y, algunas pocas legislaciones, con esos conceptos. Porque el jurado de ciudadanos no entiende de teoría del delito, no entiende de hecho delictivo, no entiende el hecho que se adecua a un tipo penal; menos aún de los elementos del delito y/o de su definición como acción típica, antijurídica, culpable y punible. Por eso, se hace necesario convencer al jurado con una “historia” que igualmente los “persuada”. ¿Es una historia que persuada lo que queremos para el proceso mexicano? ¿Vamos a admitir una posición acrítica del modelo sajón para México? ¿Basta admitir con esa teoría un planteamiento metodológico? ¿La solución del problema de la delincuencia está en las técnicas? ¿Es cierto que el problema del sistema de justicia penal es ausencia de derecho, de derechos humanos, de debido proceso, de conocimiento de la teoría del delito? ¿Puede superarse todo ese conocimiento con una teoría del caso? ¿Debe México copiar la teoría del caso para abrir el debate de juicio y/o para organizar el proceso y/o debe asumir una posición más propia de la teoría? ¿Debemos asumir en México esa figura?
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AUDIENCIAS PRELIMINARES (Técnicas y Estrategias de Litigio en Audiencia ante el Juez de Control)
  • José Daniel Hidalgo Murillo
Empecé a escribir considerando todas las audiencias del proceso acusatorio. Luego que me llegó la Guía y el Macroflujo, me percaté de la necesidad de ofrecer una primera respuesta con las audiencias preliminares. La multitud de técnicas de litigio que se están aprendiendo en Estados Unidos de América, más las formas de la Guía y el Macroflujo es posible concluir que, luego de diez años, hemos entendido poco el sistema acusatorio. Seguimos sin analizar para México las audiencias más importantes del modelo acusatorio, la sencillez de las mismas, la necesidad de resolver el conflicto sin quedarnos en las formas y, facilitar la inmediación de un juez que ha estado mucho tiempo lejos. Si analizamos el proceso desde las posibles audiencias, se pueden considerar para la Etapa de Investigación aproximadamente 27, para la Etapa Intermedia, 14, y es posible localizar para México, una nueva etapa, la Etapa de Cierre, en la cual se pueden localizar cuatro o cinco audiencias. Es claro que si el Juez de Control no controla la audiencia, es igualmente posible que termine no solo con tantas sino, con el doble, por la tendencia equívoca de suspender audiencias. Se suma que, en algunos casos, la audiencia se inicia y cierra seis días después, violando los principios de concentración y continuidad. Estoy seguro que si podemos simplificar las audiencias preliminares podremos ofrecer un modelo lleno de ventajas para México.
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INVESTIGACIÓN POLICIAL Y TEORÍA DEL CASO
  • José Daniel Hidalgo Murillo
El problema de la “teoría del caso” se podía resumir en el 2010, en tres situaciones: la primera es que algunos académicos han confundido a la “teoría del caso” propia del método del caso, con las técnicas de litigio para el proceso acusatorio; la segunda es que algunos académicos han confundido “teoría del caso” con “alegato de apertura”; la tercera, y más preocupante, es la que reduce el proceso acusatorio a teoría del caso, y es que estos académicos centran la “teoría del caso” —que es un método de enseñanza para el litigio— en la etapa del juicio. A estos tres problemas se sumó una cuarta situación metodológica, en la que influyó la capacitación de nuestros juristas en el sistema norteamericano: las técnicas de litigio oral. Un ingreso del Derecho sajón, ya no subrepticiamente, sino amparado por los ideólogos del proceso acusatorio chileno que, desde la ley, y luego desde la doctrina, la academia y la capacitación, han podido exportarlo a muchas otras naciones y a México. Estas técnicas por lo general, se limitan al alegato de apertura, alegato de cierre, interrogatorio o examen de testigos y contra interrogatorio y/o contra examen, propias del juicio oral ante el jurado. Nuestros capacitadores mezclaron técnicas de litigio norteamericano con la teoría del caso y elaboraron un método de litigio. El problema es que el acusatorio es un sistema procesal penal que parte —exige— una acusación, misma que tiene una respuesta constitucional en México: la imputación. A esas tres situaciones debo sumar, en 2014 que la teoría del caso ha sido utilizada por la Primera Sala y, por el Cuarto Tribunal Colegiado del Décimo Octavo Circuito, como un derecho humano, como una propuesta propia del derecho de defensa, como expresión real del principio de defensa adecuada. La lógica prosperó y el Código Nacional de Procedimientos Penales eliminó algunos de los equívocos de la teoría del caso, lo que esperamos permita una respuesta seria desde la doctrina y desde la nueva jurisprudencia. Por eso, en este libro la enseñamos como técnica, y por ende, comprendiendo todas las “aristas” del sistema acusatorio que, lógicamente, nos centra en la gestión del caso, es decir, que exige resaltar por encima del juicio, el principio alternativo. Para ello, más que centrar el proceso en los jueces, debe hacerse en las entidades de policía, que en definitiva, delimitan los hechos, descubren la prueba y facilitan la negociación. Si no se sabe teoría del delito, se termina inventando la teoría del caso. Pero, lo que se discute en nuestros Tribunales es la Teoría del Delito, de ahí la urgencia de muchos para sustituirla por una teoría vacía de contenido de Derecho Penal.
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MECANISMOS ALTERNATIVOS EN EL PROCESO ACUSATORIO
  • José Daniel Hidalgo Murillo
La Ley Nacional de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, publicada el 29 de diciembre del 2014, ha sido escrita como si fuera un manual. En esa tendencia de algunos de nuestros legisladores de introducir glosarios y agregar definiciones en las leyes, estas se convierten en normas para neófitos, a modo de reglamentos que no requieran de un abogado para su implementación ni de un juez para su aplicación. Tratan de decirlo todo y definir las instituciones posibles, con lo cual, a la postre, el “manual” resulta inoperante cuando, al dejar cosas sin decir y otras sin resolver, impiden, para algunos su aplicación, para obligar al Amparo. Se suma que México cree en el Juicio de Amparo como la instancia que llena todos los vacíos, que resuelve todos los problemas, que completa todas las lagunas, que dirime todas las controversias. En materia penal, cuando las cosas deben resolverse “hoy”, bajo esos modelos reciben una decisión de “mañana”, casi siempre tardía, muchas veces injusta, aunque con mucha “autoridad” jurisdiccional. Hemos dado tanto “poder” al amparo que —en mucho—, hemos dejado los demás procedimientos como puro entretenimiento. Se acude al procedimiento ordinario como si este fuera un escoyo que atravesar. Por eso, muchas de sus normas las han hecho inútiles, para que no sirvan. ¿Por qué este segundo texto relacionado con la justicia alternativa? Mi objetivo principal es remozar lo que ya he escrito, tanto en justicia alternativa como en el procedimiento abreviado, ampliando conceptos en relación con los criterios de oportunidad y los acuerdos reparatorios. No me gusta reeditar un libro, especialmente cuando lo aparentemente nuevo continúa siendo un objeto en estudio. Los textos ya escritos no han perdido vigencia, pero hoy, con las nuevas legislaciones y la jurisprudencia, con el Código Nacional de Procedimientos Penales y la Ley de Nacional de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, hay mucho nuevo que agregar, que conviene sumar a este estudio. Especialmente, porque el Código Nacional y la Ley Nacional han echado algunos pasos para atrás despreciando la experiencia de ya casi diez años. Particularmente, porque en aquel momento no existían estas dos leyes ni las tesis aisladas que hoy se han redactado para aclarar en muchos casos, y/o para confundir en otros muchos. En efecto, aunque así lo hayan querido hacer las leyes vigentes la justicia alternativa no es un proceso de excepción dentro del acusatorio y oral, no es una partecita del todo procesal, sino, que, como proceso que busca la solución del conflicto, es su especialidad.
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DOGMÁTICA JURÍDICO PENAL APLICADA EN EL SISTEMA JUDICIAL MEXICANO
  • Carlos Guillermo Gómez Zamudio
El objeto de la presente obra es dar a conocer al lector un panorama de la realidad jurídico penal que vive nuestro país. En materia penal estamos ante un evento histórico, la transición entre dos sistemas con ideologías y filosofías distintas, sin embargo, considero que el factor, constante y de unión entre ambas es la dogmática jurídico penal. Este vínculo va más allá, también trasciende el lugar, recordemos que Alemania es el principal promotor de los avances de la dogmática jurídica y de la teoría del delito, sin embargo vemos su influencia y filosofía inmersa en nuestra legislación como en la interpretación a la misma, que algunas veces genera conflicto tanto para su entendimiento como para su aplicación a la realidad mexicana. Consideramos apropiado traducir y adecuar los conceptos a nuestro contexto jurídico, así como retomar el método de creación de la dogmática alemana y contrastar sus postulados con los productos patrios, esto refuerza en buena medida tanto nuestra identidad jurídica como reconoce los avances que los pensadores mexicanos con los que contribuyen a las ciencias penales. En el capítulo I se hace un recuento de las principales sistemáticas, estableciendo de manera concreta sus elementos característicos, momentos históricos y filosofía que los diferencia, siguen el orden cronológico e histórico comenzando del causalismo piscologista hasta el funcionalismo de Roxin y Jakobs. Si bien las teorías antes mencionadas son de origen alemán, hago una remembranza de manera breve en el sentido de que México ha contribuido de sobremanera al mundo de la ciencias penales, haciendo mención, a manera de reconocimiento, aunque de manera muy concreta, al estudio del Modelo Lógico del Derecho Penal, obra de autores mexicanos, que se conoce y reconoce dentro del universo de la dogmática jurídico penal. Por lo que se refiere al capítulo II, comienza el desarrollo de la idea principal, esto es, el estudio de la dogmática jurídico penal, la importancia que reviste, su campo de aplicación su relación con el derecho penal y en particular con la teoría del delito y, por último, una mención breve producto de la reflexión personal del probable futuro que le depara a la dogmática jurídico penal. El objeto de estudio del capítulo III es el análisis de las sentencias como construcción jurídica hecha por el juzgador en la cual se conjuga tanto la ley como la interpretación de la misma, sin embargo hago un breve recuento de los momentos procesales que culminan con la sentencia. Hago hincapié en la transición que vivió y sigue viviendo México al pasar de un sistema mixto a uno predominantemente acusatorio, por tanto, hago una comparación de las figuras procesales modernas con las clásicas y una reflexión particular sobre cada una de ellas. Por último, una vez repasados los sistemas y elementos básicos que nos sirven para comprender tanto la dogmática jurídico penal como su aplicación a través de la interpretación que se hace el juzgador por excelencia pero que se puede realizar desde diversas ópticas como la academia como sucede en Alemania. En ese orden de ideas, hago mención sobre el uso y la importancia que tiene la dogmática jurídico penal como una herramienta eficaz del propio sistema de justicia mexicano, en ese sentido, menciono ejemplos de su influencia como es el caso de Ley Federal contra la Delincuencia Organizada que tiene en sus contenidos al propio derecho penal del enemigo, o bien el análisis dogmático de los elementos del delito ya incluidos en la jurisprudencia mexicana. Para concluir el último capítulo, hago una propuesta para establecer los postulados básicos para la creación y generación de la dogmática penal, considero que México está a la altura de las circunstancias y cuenta con profesionales del Derecho que cumplen con las exigencias que la propia ciencia del derecho penal requiere. La presente obra no pretende ser un manual ni un estudio a la profundidad que hubiéramos deseado, por el contrario, es una reflexión sobre un tema que pareciera ya se dijo todo, sin embargo cada día se sigue construyendo en juzgados y tribunales, en las aulas, en los despachos y en la mente de los abogados mexicanos; lo único que hicimos fue tratar de darle orden y redactar nuestra opinión al respecto con el fin de sembrar la inquietud en el futuro lector para seguir desarrollando la dogmática jurídico penal mexicana.
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MARCO LEGAL DE LA EMPRESA
  • Antonio Hidalgo Ballina
Primera Unidad: Las personas físicas y morales y sus obligaciones, Segunda Unidad: Asociaciones y Sociedades Civiles; Tercera Unidad: El Derecho Comercial y las Sociedades Mercantiles; Cuarta Unidad: Contratos Mercantiles, Títulos y Operaciones de Crédito; Quinta Unidad: Comercio Exterior
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LA PRUEBA PERICIAL EN DOCUMENTOS CUESTIONADOS
  • Mónica Guadalupe Arriaga González
La prueba pericial en documentos cuestionados ha ido creciendo en importancia dentro de juicio, lo que implica que se tomen en cuenta aspectos, a los que anteriormente ni siquiera se les había prestado atención, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha integrado jurisprudencia que nos marca el requisito más importante que debe tener todo dictamen: que sea auténticamente ilustrativo y entendible para el juzgador, así como los aspectos que se deben tomar en cuenta para la valoración de la prueba, jueces y magistrados del fuero común cada vez se preocupan más por estudiar y analizar los dictámenes, y los Tribunales Colegiados también han integrando jurisprudencia y publicado tesis que nos auxilian para mejorar el trabajo que los peritos realizamos, esta nueva apreciación de la prueba es de vital importancia porque los dictámenes forzosamente tendrán que mejorarse y las autoridades judiciales deberán tener cuidado en no emitir un nuevo dictamen en lugar de una sentencia, puesto que si se rebasa la línea, se corre el riesgo que toquen aspectos técnicos que no les corresponde abordar y en consecuencia darán la pauta para realizar apelaciones o amparos que serían procedentes. Así mismo con los juicios orales a los que poco a poco se irán integrando todos los procedimientos escritos, el perito necesita tener amplio conocimiento de su trabajo, el interrogatorio que se le formula en la Audiencia de Juicio, no sigue los parámetros de la junta de peritos, en los que es frecuente remitirse a la respuesta dada a los cuestionarios, en los primeros surge un nuevo desempeño de la función pericial que incrementa su importancia, porque el experto toma su lugar en el centro de la Sala de Audiencias, todas la miradas están fijas en él, lo que también implica el dominio del pánico escénico, dado que se corre el riesgo de ser exhibido y que se demuestre carencia de conocimientos ya sea de la materia o del asunto que le fue encomendado, por el contrario si se dominan los aspectos que conlleva el dictamen, su desempeño puede ser extraordinario. Por lo tanto, además del conocimiento técnico el perito debe estar enterado de los aspectos legales que rigen a la prueba pericial para su correcto desahogo, por lo que es indispensable que exista una estrecha comunicación con los profesionales del derecho, puesto que se fusiona el conocimiento teniendo como resultado una doble aportación: técnica y jurídica. Esta comunicación resulta de vital importancia puesto que si el perito desconoce los aspectos legales por los que se rige la prueba, puede incurrir en diversos errores: adoptar funciones que le corresponden al juzgador, excederse en su dictamen, pedir documentos de cotejo no señalados por el oferente o autorizados por el juzgado, no abarcar todos los puntos que le fueron sometidos a su consideración, entre otros a su vez si el abogado desconoce lo que tiene que preguntar o adicionar al cuestionario, no obtendrá el resultado pretendido con la prueba, puede perfeccionar un interrogatorio deficiente en perjuicio de su cliente, en otros casos ignorar como desvirtuar del dictamen rendido por el perito contrario, puntos fundamentales para poder realizar en su caso agravios o conceptos de violación. Con las reformas del Poder Legislativo, la entrada en vigor de los juicios orales y los criterios surgidos por el Poder Judicial Federal, en relación a la prueba pericial poco a poco se va definiendo la pauta a seguir en los dictámenes realizados y la prueba va retomando el lugar que le corresponde, en especial la que es objeto de este trabajo, porque no se le daba la importancia que realmente merecía y como consecuencia el trabajo se ha profesionalizado, el dictamen constituye una labor seria, no se trata de poner fotografías y emitir una opinión sin sustento técnico, la conclusión a la que se arribe debe estar soportada, requisitos todos ellos que no solo incluyen a los peritos designados por las partes, sino también al tercero en discordia, su dictamen puede ser rebatido y si no en el juzgado, en la Sala o el Colegiado se puede lograr que se le quite todo el valor que se le dio en primera instancia, la creencia de que su opinión definía el resultado del juicio va perdiendo terreno, si bien litigar un asunto en estas condiciones implica más trabajo, porque como comúnmente se dice “vamos contra corriente”, no es la última palabra y el resultado de una sentencia se puede revertir con los recursos respectivos o el Juicio de Garantías. La materia familiar prácticamente constituye la excepción ya sea en los juicios tradicionales o en los orales, no se permite más que el dictamen único y se impide la objeción, disposición que es totalmente inconstitucional y que limita el derecho de prueba de las partes, de lo que nos ocuparemos en capítulo específico. Este trabajo se divide en dos secciones: la referente a los aspectos técnicos de la DOCUMENTOSCOPÍA, GRAFOSCOPÍA y GRAFOMETRÍA y la que corresponde a la parte litigiosa, entre las que podemos mencionar, cuestionarios, ofrecimiento y admisión de la prueba, objeción de dictámenes, agravios, conceptos de violación en distintas materias de derecho. El presente estudio, está dirigido a litigantes y peritos que inician en su actividad profesional, así como al público interesado en la materia, mismo que se basa en la experiencia práctica tenida como litigante y perito lo que me ha permitido involucrarme en los asuntos no solo en la parte técnica, sino en la jurídica, realizando objeciones, agravios o conceptos de violación según lo requiera el caso, en otras palabras prestando asesoría integral en todos los aspectos relacionados con la prueba pericial objeto de este trabajo. De antemano agradezco a los lectores el interés mostrado.
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