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MANUAL PRÁCTICO DE LA ETAPA DE INVESTIGACIÓN DEL DERECHO PENAL ACUSATORIO
  • Faustino Guerrero Posadas
Este libro le denomino Manual Práctico de la etapa de investigación del Derecho Penal Acusatorio conforme al Código Nacional de Procedimientos Penales, en virtud de que es un material que cumple con la especificidad de dar algunas directrices para los operadores del Derecho Penal Acusatorio, pero sobre todo con el objeto de que se tenga presente las facultades de los intervinientes de la investigación. La hermenéutica que se aplica en este libro tiene una trascendente disertación lógica para el dominio de los temas que aquí se abordan y que en la práctica es realidad, por ello me conduzco con estricta razón en atención a la lógica que se emplea para estos efectos, desde la misma tesitura de la práctica procesal y que, sobre todo, nos lleva a una debida intervención. En la investigación inicial se hace necesario abordar temas esenciales como el de los sujetos procesales y especialmente los de la trilogía investigadora, ya que son las directrices para que funcionen las etapas del proceso penal acusatorio, máxime que el objetivo de la investigación es el buscar datos de prueba que nos lleven al esclarecimiento de los hechos. Este manual tiene por objeto permitir la misma especificidad de las intervenciones fundamentales que realizan los sujetos de investigación, así como también la dinámica lógica del desarrollo de la audiencia inicial en donde tiene cabida teleológica lo realizado en la investigación por los miembros encargados para ello, por lo que la defensa y el Ministerio Público tendrán que debatir la lógica de la intervención y el resultado de esa intervención, vigilando la no vulneración a los derechos humanos del detenido, pero también la existencia de datos de pruebas que acrediten la probabilidad de la intervención. En este manual empleo criterios racionales en los que invito a los operadores de la investigación en el Derecho Penal Acusatorio a que los atiendan, no como una condición o una obligación de acatarla, sino como invitación, ya que los mismos criterios son razonados y con aplicación real pues en la práctica procesal han dado resultados fehacientes. Desde luego, en este manual encontraremos por qué debe actuarse sin invasión de funciones, teniendo en mente que cada miembro de la investigación tiene un papel fundamental y que debe actuarse respetando la función del otro miembro de la investigación, pues entendemos la funcionalidad de las actuaciones con el objeto de no contaminar indicios o hasta la misma escena del crimen. Dentro de la etapa de investigación contamos con audiencias públicas y audiencias privadas; para el caso de las audiencias privadas, explicamos por qué se consideran de esa manera, pero también señalamos cuáles son, ya que será la manera de cómo se actué para ir incorporando una excelente carpeta de investigación y con resultados fehacientes en la teleología de la misma carpeta, por ende se entiende que la lógica procesal no está herrada de ir más allá de la ley procesal o de la Constitución, pues tenemos la participación de los tratados internacionales. La investigación inicial tiene peculiaridades, pues se trabaja con detenido y sin detenido, racionalmente llevando a cabo diligencias para ir recabando datos de pruebas por parte del Ministerio Público que permitan el esclarecimiento de los hechos. Si se tiene presente el fin de la investigación inicial, la misma lógica de la investigación permite desarrollar los criterios para presentarse a una audiencia, en la que debe exponerse argumentos fehacientes que den la razón para atender a la epistemología jurídica como parte esencial del proceso penal acusatorio. En la celebración de una audiencia inicial debe exponerse racionalmente lo que se ha investigado, con el objeto de obtener los resultados del fin de su investigación por parte del Ministerio Público, generando una convicción respecto del esclarecimiento de los hechos, si existe o no el hecho que la ley señala como delito, sobre todo, la probabilidad de que el imputado lo haya cometido. Con base al dinamismo de la investigación inicial o complementaria, las partes deben actuar conforme a los principios de lealtad, buena fe y objetividad, ya que es un sistema diferente al inquisitivo y éste no permite tomar a la ligera las intervenciones de las partes. La primera edición fue realizada en Tuxtla Gutiérrez Chiapas, la segunda edición fue concluida en San Francisco de Campeche, el 17 de enero de 2015.
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TEORÍA DEL CASO Y GESTIÓN DEL CASO TÉCNICAS DE LITIGIO PARA DEFENSORES Y ASESORES JURÍDICOS
  • José Daniel Hidalgo Murillo
Al analizar la teoría del caso y las técnicas de litigio me parece preocupante una propuesta acrítica al modelo sajón. Puedo asegurar que el fracaso del modelo acusatorio para México está en utilizar técnicas de litigio que tratan al Juez y al Tribunal como si fuera un jurado. Sin embargo, preferimos aprender y enseñar éstas que las que se requieren para comprender la audiencia de control de la detención y la de vinculación a proceso, de especial importancia en nuestro medio. La teoría del caso no nació en el modelo sajón como un método de estudio del caso; un organizador del estudio de los expedientes y/o de los registros de la investigación; un modelo para desglosar hipótesis fácticas, jurídicas y probatorias; la forma de encontrar en los papeles la realidad del tipo penal sino, como una “historia”. La teoría del caso norteamericana sí es una historia, una versión de los hechos, es la exposición que hacen las partes del proceso penal a un gran jurado. Por eso se han confundido la mayoría de los juristas latinoamericanos y, algunas pocas legislaciones, con esos conceptos. Porque el jurado de ciudadanos no entiende de teoría del delito, no entiende de hecho delictivo, no entiende el hecho que se adecua a un tipo penal; menos aún de los elementos del delito y/o de su definición como acción típica, antijurídica, culpable y punible. Por eso, se hace necesario convencer al jurado con una “historia” que igualmente los “persuada”. ¿Es una historia que persuada lo que queremos para el proceso mexicano? ¿Vamos a admitir una posición acrítica del modelo sajón para México? ¿Basta admitir con esa teoría un planteamiento metodológico? ¿La solución del problema de la delincuencia está en las técnicas? ¿Es cierto que el problema del sistema de justicia penal es ausencia de derecho, de derechos humanos, de debido proceso, de conocimiento de la teoría del delito? ¿Puede superarse todo ese conocimiento con una teoría del caso? ¿Debe México copiar la teoría del caso para abrir el debate de juicio y/o para organizar el proceso y/o debe asumir una posición más propia de la teoría? ¿Debemos asumir en México esa figura?
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AUDIENCIAS PRELIMINARES (Técnicas y Estrategias de Litigio en Audiencia ante el Juez de Control)
  • José Daniel Hidalgo Murillo
Empecé a escribir considerando todas las audiencias del proceso acusatorio. Luego que me llegó la Guía y el Macroflujo, me percaté de la necesidad de ofrecer una primera respuesta con las audiencias preliminares. La multitud de técnicas de litigio que se están aprendiendo en Estados Unidos de América, más las formas de la Guía y el Macroflujo es posible concluir que, luego de diez años, hemos entendido poco el sistema acusatorio. Seguimos sin analizar para México las audiencias más importantes del modelo acusatorio, la sencillez de las mismas, la necesidad de resolver el conflicto sin quedarnos en las formas y, facilitar la inmediación de un juez que ha estado mucho tiempo lejos. Si analizamos el proceso desde las posibles audiencias, se pueden considerar para la Etapa de Investigación aproximadamente 27, para la Etapa Intermedia, 14, y es posible localizar para México, una nueva etapa, la Etapa de Cierre, en la cual se pueden localizar cuatro o cinco audiencias. Es claro que si el Juez de Control no controla la audiencia, es igualmente posible que termine no solo con tantas sino, con el doble, por la tendencia equívoca de suspender audiencias. Se suma que, en algunos casos, la audiencia se inicia y cierra seis días después, violando los principios de concentración y continuidad. Estoy seguro que si podemos simplificar las audiencias preliminares podremos ofrecer un modelo lleno de ventajas para México.
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INVESTIGACIÓN POLICIAL Y TEORÍA DEL CASO
  • José Daniel Hidalgo Murillo
El problema de la “teoría del caso” se podía resumir en el 2010, en tres situaciones: la primera es que algunos académicos han confundido a la “teoría del caso” propia del método del caso, con las técnicas de litigio para el proceso acusatorio; la segunda es que algunos académicos han confundido “teoría del caso” con “alegato de apertura”; la tercera, y más preocupante, es la que reduce el proceso acusatorio a teoría del caso, y es que estos académicos centran la “teoría del caso” —que es un método de enseñanza para el litigio— en la etapa del juicio. A estos tres problemas se sumó una cuarta situación metodológica, en la que influyó la capacitación de nuestros juristas en el sistema norteamericano: las técnicas de litigio oral. Un ingreso del Derecho sajón, ya no subrepticiamente, sino amparado por los ideólogos del proceso acusatorio chileno que, desde la ley, y luego desde la doctrina, la academia y la capacitación, han podido exportarlo a muchas otras naciones y a México. Estas técnicas por lo general, se limitan al alegato de apertura, alegato de cierre, interrogatorio o examen de testigos y contra interrogatorio y/o contra examen, propias del juicio oral ante el jurado. Nuestros capacitadores mezclaron técnicas de litigio norteamericano con la teoría del caso y elaboraron un método de litigio. El problema es que el acusatorio es un sistema procesal penal que parte —exige— una acusación, misma que tiene una respuesta constitucional en México: la imputación. A esas tres situaciones debo sumar, en 2014 que la teoría del caso ha sido utilizada por la Primera Sala y, por el Cuarto Tribunal Colegiado del Décimo Octavo Circuito, como un derecho humano, como una propuesta propia del derecho de defensa, como expresión real del principio de defensa adecuada. La lógica prosperó y el Código Nacional de Procedimientos Penales eliminó algunos de los equívocos de la teoría del caso, lo que esperamos permita una respuesta seria desde la doctrina y desde la nueva jurisprudencia. Por eso, en este libro la enseñamos como técnica, y por ende, comprendiendo todas las “aristas” del sistema acusatorio que, lógicamente, nos centra en la gestión del caso, es decir, que exige resaltar por encima del juicio, el principio alternativo. Para ello, más que centrar el proceso en los jueces, debe hacerse en las entidades de policía, que en definitiva, delimitan los hechos, descubren la prueba y facilitan la negociación. Si no se sabe teoría del delito, se termina inventando la teoría del caso. Pero, lo que se discute en nuestros Tribunales es la Teoría del Delito, de ahí la urgencia de muchos para sustituirla por una teoría vacía de contenido de Derecho Penal.
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MECANISMOS ALTERNATIVOS EN EL PROCESO ACUSATORIO
  • José Daniel Hidalgo Murillo
La Ley Nacional de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, publicada el 29 de diciembre del 2014, ha sido escrita como si fuera un manual. En esa tendencia de algunos de nuestros legisladores de introducir glosarios y agregar definiciones en las leyes, estas se convierten en normas para neófitos, a modo de reglamentos que no requieran de un abogado para su implementación ni de un juez para su aplicación. Tratan de decirlo todo y definir las instituciones posibles, con lo cual, a la postre, el “manual” resulta inoperante cuando, al dejar cosas sin decir y otras sin resolver, impiden, para algunos su aplicación, para obligar al Amparo. Se suma que México cree en el Juicio de Amparo como la instancia que llena todos los vacíos, que resuelve todos los problemas, que completa todas las lagunas, que dirime todas las controversias. En materia penal, cuando las cosas deben resolverse “hoy”, bajo esos modelos reciben una decisión de “mañana”, casi siempre tardía, muchas veces injusta, aunque con mucha “autoridad” jurisdiccional. Hemos dado tanto “poder” al amparo que —en mucho—, hemos dejado los demás procedimientos como puro entretenimiento. Se acude al procedimiento ordinario como si este fuera un escoyo que atravesar. Por eso, muchas de sus normas las han hecho inútiles, para que no sirvan. ¿Por qué este segundo texto relacionado con la justicia alternativa? Mi objetivo principal es remozar lo que ya he escrito, tanto en justicia alternativa como en el procedimiento abreviado, ampliando conceptos en relación con los criterios de oportunidad y los acuerdos reparatorios. No me gusta reeditar un libro, especialmente cuando lo aparentemente nuevo continúa siendo un objeto en estudio. Los textos ya escritos no han perdido vigencia, pero hoy, con las nuevas legislaciones y la jurisprudencia, con el Código Nacional de Procedimientos Penales y la Ley de Nacional de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, hay mucho nuevo que agregar, que conviene sumar a este estudio. Especialmente, porque el Código Nacional y la Ley Nacional han echado algunos pasos para atrás despreciando la experiencia de ya casi diez años. Particularmente, porque en aquel momento no existían estas dos leyes ni las tesis aisladas que hoy se han redactado para aclarar en muchos casos, y/o para confundir en otros muchos. En efecto, aunque así lo hayan querido hacer las leyes vigentes la justicia alternativa no es un proceso de excepción dentro del acusatorio y oral, no es una partecita del todo procesal, sino, que, como proceso que busca la solución del conflicto, es su especialidad.
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DOGMÁTICA JURÍDICO PENAL APLICADA EN EL SISTEMA JUDICIAL MEXICANO
  • Carlos Guillermo Gómez Zamudio
El objeto de la presente obra es dar a conocer al lector un panorama de la realidad jurídico penal que vive nuestro país. En materia penal estamos ante un evento histórico, la transición entre dos sistemas con ideologías y filosofías distintas, sin embargo, considero que el factor, constante y de unión entre ambas es la dogmática jurídico penal. Este vínculo va más allá, también trasciende el lugar, recordemos que Alemania es el principal promotor de los avances de la dogmática jurídica y de la teoría del delito, sin embargo vemos su influencia y filosofía inmersa en nuestra legislación como en la interpretación a la misma, que algunas veces genera conflicto tanto para su entendimiento como para su aplicación a la realidad mexicana. Consideramos apropiado traducir y adecuar los conceptos a nuestro contexto jurídico, así como retomar el método de creación de la dogmática alemana y contrastar sus postulados con los productos patrios, esto refuerza en buena medida tanto nuestra identidad jurídica como reconoce los avances que los pensadores mexicanos con los que contribuyen a las ciencias penales. En el capítulo I se hace un recuento de las principales sistemáticas, estableciendo de manera concreta sus elementos característicos, momentos históricos y filosofía que los diferencia, siguen el orden cronológico e histórico comenzando del causalismo piscologista hasta el funcionalismo de Roxin y Jakobs. Si bien las teorías antes mencionadas son de origen alemán, hago una remembranza de manera breve en el sentido de que México ha contribuido de sobremanera al mundo de la ciencias penales, haciendo mención, a manera de reconocimiento, aunque de manera muy concreta, al estudio del Modelo Lógico del Derecho Penal, obra de autores mexicanos, que se conoce y reconoce dentro del universo de la dogmática jurídico penal. Por lo que se refiere al capítulo II, comienza el desarrollo de la idea principal, esto es, el estudio de la dogmática jurídico penal, la importancia que reviste, su campo de aplicación su relación con el derecho penal y en particular con la teoría del delito y, por último, una mención breve producto de la reflexión personal del probable futuro que le depara a la dogmática jurídico penal. El objeto de estudio del capítulo III es el análisis de las sentencias como construcción jurídica hecha por el juzgador en la cual se conjuga tanto la ley como la interpretación de la misma, sin embargo hago un breve recuento de los momentos procesales que culminan con la sentencia. Hago hincapié en la transición que vivió y sigue viviendo México al pasar de un sistema mixto a uno predominantemente acusatorio, por tanto, hago una comparación de las figuras procesales modernas con las clásicas y una reflexión particular sobre cada una de ellas. Por último, una vez repasados los sistemas y elementos básicos que nos sirven para comprender tanto la dogmática jurídico penal como su aplicación a través de la interpretación que se hace el juzgador por excelencia pero que se puede realizar desde diversas ópticas como la academia como sucede en Alemania. En ese orden de ideas, hago mención sobre el uso y la importancia que tiene la dogmática jurídico penal como una herramienta eficaz del propio sistema de justicia mexicano, en ese sentido, menciono ejemplos de su influencia como es el caso de Ley Federal contra la Delincuencia Organizada que tiene en sus contenidos al propio derecho penal del enemigo, o bien el análisis dogmático de los elementos del delito ya incluidos en la jurisprudencia mexicana. Para concluir el último capítulo, hago una propuesta para establecer los postulados básicos para la creación y generación de la dogmática penal, considero que México está a la altura de las circunstancias y cuenta con profesionales del Derecho que cumplen con las exigencias que la propia ciencia del derecho penal requiere. La presente obra no pretende ser un manual ni un estudio a la profundidad que hubiéramos deseado, por el contrario, es una reflexión sobre un tema que pareciera ya se dijo todo, sin embargo cada día se sigue construyendo en juzgados y tribunales, en las aulas, en los despachos y en la mente de los abogados mexicanos; lo único que hicimos fue tratar de darle orden y redactar nuestra opinión al respecto con el fin de sembrar la inquietud en el futuro lector para seguir desarrollando la dogmática jurídico penal mexicana.
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MARCO LEGAL DE LA EMPRESA
  • Antonio Hidalgo Ballina
Primera Unidad: Las personas físicas y morales y sus obligaciones, Segunda Unidad: Asociaciones y Sociedades Civiles; Tercera Unidad: El Derecho Comercial y las Sociedades Mercantiles; Cuarta Unidad: Contratos Mercantiles, Títulos y Operaciones de Crédito; Quinta Unidad: Comercio Exterior
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