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FUNCIONALISMO PENAL Y AUTODETERMINACIÓN PERSONAL

Nombre de los autores
  • Miguel Polaino-Orts
Características del libro
ISBN: 978-607-610-092-9
País de origen: MÉXICO
Año de edición: 2013
Número de páginas: 214
Número de tomos: 1
Tipo de producto: Libro
Presentación: Rústico
Precio: $ 150.00
Status de libro: Libro publicado

Sinopsis

Desde el punto de vista fáctico, delito y pena son idénticos. Ambos consisten en la privación (total o parcial) de un bien. Así, el delito de robo atenta contra el bien “patrimonio”, exactamente igual que la pena de multa; la pena de prisión limita el derecho a la libertad, exactamente como el delito de detención ilegal o de secuestro; la pena de muerte consiste en la privación de una vida ajena, lo mismo que el delito de homicidio, etc. No obstante esta identidad substancial (meramente fáctica), delito y pena tienen una consideración normativa muy diferente: mientras que uno -el delito- es un atentado intolerable contra un derecho fundamental, otra -la pena- es un instrumento imprescindible para la protección de derechos fundamentales del ciudadano o de la Sociedad. ¿Qué es lo que hace que dos privaciones de derechos tengan tan diferente consideración jurídica? La cuestión no es, desde luego, nueva: ya se la han planteado diferentes pensadores a los largo de la Historia. El filósofo alemán Immanuel Kant, por ejemplo, se refiere a esa cuestión, de manera paladina en su obra cumbre Metafísica de las costumbres, donde vincula el concepto de coacción jurídica con la noción misma de Derecho, con lo que al fin y al postre se vinculan jurídicamente dos conceptos aparentemente contradictorios: el Derecho (sinónimo de armonía, de respeto a los bienes y de justicia) y la coacción (sinónimo de violencia, de privación y de poder). En esta obra reúno un puñado de ensayos que, en última instancia, giran en torno a esa misma idea. Y la respuesta que doy ante esa aparente contradicción es la siguiente: delito y pena pueden ser substancialmente idénticos desde el punto de vista fáctico, pero eso es absolutamente indiferente desde el punto de vista jurídico; desde esta óptica, delito y pena se diferencian de raíz porque uno atenta contra el concepto de persona y otro lo “salva”, lo mantiene “a flote”. Como se ve, a mi juicio la clave no se sitúa recién en la idea de Derecho (como pensaría Kant) sino en la misma institución de la persona, en el sentido de persona en Derecho (Rechtsperson), que no sólo es el centro de imputaciones jurídicas, sino un punto de partida insoslayable de toda discusión jurídico-penal. ....

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